viernes, 30 de mayo de 2008

Seguí pasando tu paz.



Gustavo, como pedazo de forro, junta los crotos y sucios puchos que la gente va tirando al pasar. Se los fuma y los convida.
Es inseguro. Tan inseguro, todavía le tiene miedo a los pianos. Dice que lo muerden, que le pegan, que lo esperan a la salida y le hacen la mosca, que una vez en segundo grado se le rieron por usar pitucones. Una vez me hablaba de un asalto de séptimo grado en el cual lo incitaron a jugar a la botellita y lo hicieron besarse con la más fea, pero claro, Gustavito no quería y dio lucha hasta que esos tontos temperados lo hicieron de lado el resto del año.
Siempre se anda ahorrando palabras por si algún día las necesita todas juntas, es por eso que es un tipo tan callado. Parece un santuario, bien reflexivo, calmo como una laguna y muy verde.
Hincha de Independiente, un verdadero pecho frío (le decíamos y se calentaba el muy forro.)
Gustavito querido, vos andás necesitando un buen cumpleaños. Ya vamos a hacer una vaquita y te vamos a comprar uno, uno bien grande, el mejor de la tienda de cumpleaños, pero no olvides que antes viene el mío.

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